Autopublicación Vs Editorial


¿Mando mi libro a una editorial o me lo autopublico?

Tradicionalmente la única posibilidad de editar un libro siempre ha sido el mandar una copia del manuscrito a varias editoriales con la esperanza de que le gustase a algún editor.

Casi siempre ha sido una batalla perdida para el escritor desconocido, muchas puertas visitadas y muchas ilusiones perdidas. Un pequeño porcentaje de los que se presentan pasan a formar parte de la gran familia de más de 60.000 libros que se publican al año en España.

Actualmente, han aparecido más jugadores en la partida: Editoriales on-line, digitales, “de Internet”, muy accesibles para todos los autores, especialmente para los noveles. En las que podemos enviar nuestro libro y, automáticamente, es publicado, en ese momento ya podemos decir que “hemos publicado un libro”, unas veces sin ISBN, otras con él. También podemos comprarlo (siempre on-line).

Quizás no me corresponda a mí opinar sobre las editoriales “on-line” por no haber montado alguna todavía, cosa que no descarto, pero sí puedo hablar sobre qué puede ofrecerme una Editorial, digamos, tradicional.

  • En primer lugar, es muy discutible el filtro que establece si mi obra es buena o no, todo depende del público al que se le enseñe. Pero lo que no se puede obviar es que no existe obra en el mundo que no precise de una revisión ortotipográfica por muy buenos que seamos escribiendo, o muchas carreras que hayamos terminado. Bien sea por actualización de la lengua, organismo vivo y en constante evolución; bien porque escribir de noche nos puede jugar una mala pasada o simplemente porque hay cuestiones que, como en cualquier otro campo, un especialista en la materia nos puede enseñar y ayudar a pulir nuestra obra. En cualquier caso, siempre se necesita una buena revisión por otros ojos distintos de los nuestros. Además, un buen editor siempre puede guiar al autor y recomendarle cambios que hagan que su obra gane calidad.
  • En segundo lugar, y no menos importante, por mucho que nos cueste asumirlo, el “Word” no es un programa de maquetación de libros, es un programa que viene muy bien para componer el texto que queremos, posteriormente realizar búsquedas, cambios, imprimir bocetos, etc., pero los resultados obtenidos con un libro maquetado usando programas profesionales como Adobe Indesing o Quark Xpress, y de manos de maquetistas profesionales, no se pueden comparar, por muy bien que me haya quedado el boceto en “Word”. Referido a este último punto, y con la llegada de los libros digitales, podríamos pensar que ya no es necesario maquetar un libro, puesto que en los e-readers el texto no va formateado ni con adornos, pero nada más lejos de la realidad: el impacto del libro digital frente al libro en papel es simbólico, dependiendo del tema varía entre un 0,5 % y un 7,5 % según las últimas ponencias sobre libros digitales en Ficod y, aunque la tendencia es de crecimiento, por supuesto, todavía convivirán muchos años los libros de papel con los digitales.
  • Y, finalmente, cuando ya tenemos nuestro libro corregido, revisado, maquetado y muy bonito, hay que venderlo y en esto tienen mucha experiencia las editoriales “tradicionales”, ya que el gran problema de una editorial es que si no se venden sus libros, estos acaban por costarle mucho dinero, ya que, entre otras muchas cuestiones, el espacio en los almacenes no es barato. Y por ello, están constantemente buscando un nicho de mercado en el que colocar los libros de los que disponen para que estén accesibles al lector y se puedan vender. Gracias al gran auge de Internet se están igualando las posibilidades de venta a través de Internet de las editoriales pequeñas, frente a las Grandes, que tienen copado el mercado los grandes almacenes. Hoy en día es posible comprar un libro en cualquiera de las cientos de librerías on-line existentes en el mercado con envíos en 24 horas (www.agapea.com) e incluso con los portes gratis (www.librolibro.es)

Sí es cierto que con la entrada del libro digital todos estos planteamientos son distintos (salvo la revisión ortotipográfica), pero todavía no tenemos que pensar exclusivamente en digital cuando la implantación es tan baja (hoy, mañana será el doble y pasado más), sin dejar nunca de ver la evolución los libros digitales, para aprender y adaptarnos.

Cada uno debe sacar sus conclusiones, pero no debemos dejarnos engañar por las nuevas tendencias y las modas. Siempre hay que abrazar el futuro, pero teniendo los pies en la tierra y utilizando las herramientas – empresas que nos rodean para conseguir, de la manera más eficiente,  nuestro objetivo, en este caso: publicar un libro.

Una respuesta a “Autopublicación Vs Editorial

  1. Comparto la necesidad de los editores tradicionales en el mundo de la autopublicación. Muchos autores simplemente escriben su trabajo, lo revisan livianamente y luego lo publican.

    Sin una buena edición profesional lo que estaríamos haciendo es autoedición en lugar de autopublicación y es aquí donde se presenta el problema.

    En muchos sitios utilizan autopublicación y autoedición de forma indistinta. Incluso muchas personas directamente piensan que la autoedición no es necesaria en absoluto.

    Aquí es donde está el problema ya que en muchos casos el resultado no es bueno, los lectores no quedan conformes con el trabajo y se mantiene la idea general que los libros autopublicados no son de calidad o, más bien, una baratija.

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