Libros en “la nube”


¿Qué es la nube?

Desde hace varios años venimos oyendo la palabra “nube” y no de la boca de un meteorólogo sino de muchas empresas que se las quieren dar de tecnológicas o modernas.

En realidad, existen cientos de servicios en la nube que usamos día a día, como la agenda de Gmail, Hotmail, Messenger, Yahoo y demás servicios de correo on-line.

Otros más recientes como Google Drive o DropBox nos permiten colocar archivos en la nube  y poder usarlos desde cualquier sitio. También podemos acceder a documentos como nuestros archivos de Office.

Básicamente, un servicio en la nube consiste en contratar un espacio, funcionalidad o aplicación, que tradicionalmente tendríamos en nuestro ordenador, SmartPhone, Tablet o PDA, pero para que esté accesible a través de una conexión a Internet desde cualquier dispositivo y en cualquier parte del mundo.

¿En qué afecta la nube a los libros?

En un modelo de distribución de libros electrónicos en la nube, no compraríamos un libro, sino el derecho de usarlo en cualquier momento, en cualquier lugar, siempre que tengamos un dispositivo compatible y conexión a Internet.

Ventajas de los libros en la nube para el usuario.

Una vez pagado el uso del libro, podemos leerlo en cualquier dispositivo, p. ej. en el móvil mientras estamos en la consulta, en el tablet mientras estamos en el tren, en el ordenador portátil mientras comemos en la oficina o en el PC de casa. Podemos conservar la página por la que vamos, los marcadores, las anotaciones. En algunos casos podemos pagar una cantidad más pequeña por un derecho de uso temporal. No tenemos que hacer copia de seguridad, porque los servicios en la nube hacen esto por nosotros. Los libros en la nube no precisan de farragosos procesos para gestionar DRM y se pueden usar de inmediato.

Inconvenientes de los libros en la nube para el usuario.

Necesitamos de una conexión a Internet para poder acceder a nuestros libros, en algunos casos, podemos almacenar en la caché local algunas páginas. No poseemos el libro, con lo que no podemos prestarlo. Dependemos del proveedor o plataforma que los almacena, ya sea Google Books  o cualquier otro.

Ventajas de los libros en la nube para el editor y el autor.

Al simplificar los procesos de registro – DRM se reducirá enormemente la reticencia a comprar libros electrónicos permitiendo aumentar las ventas y los beneficios que ello conlleva. Al no descargar el libro en ningún momento, supuestamente, se genera una confianza por parte del autor y el editor que tranquiliza a los productores de los libros, sin los que no tendríamos libros ni posibilidad de tenerlos. Aunque actualmente no se estén usando las posibilidades estadísticas, es cuestión de tiempo que sea accesible la información del tipo de lectores que usan los libros, frecuencia, ritmo, etc.

Inconvenientes de los libros en la nube para el editor y el autor.

Lejos de lo que pueda parecer, lo que aparentemente es una tranquilidad, porque al no descargarse el libro no se puede copiar, en realidad es más de lo mismo, puesto que cualquier cosa que acabe en nuestras pantallas, puede ser copiada, capturada y reproducida. Por otro lado, se crea una dependencia hacia la plataforma, no importa cuál usemos, siempre estaremos comprometidos a ella. Aunque no se pongan los libros en exclusividad, siempre es cierto que nos tenemos que fiar de la plataforma, depender de sus condiciones y de su continuidad.

¿Libros exclusivamente en la nube sí o no?

Obviamente y ante el declive del sector editorial actual, Sí. Pero ¿es la nube la solución a todos los males y la herramienta anticopia definitiva? No, con mayúsculas. Observando la evolución de la industria musical, su falta de previsión de la orientación de mercado y su fracaso catastrófico, puedo aventurarme a plantear que para que los lectores prefieran comprar el libro a descargarlo se necesita: un sistema de libros fácilmente accesibles (sin DRM) con acceso tanto on-line (en la nube) como off-line (copias locales) a unos precios irrisorios (0,99 eur) es la solución definitiva para incentivar el aumento de las ventas de los libros electrónicos, y el despegue de la industria editorial en las nuevas tecnologías.

¿Hacia dónde encaminamos nuestros esfuerzos?

Hacia un canal o canales de distribución que nos permitan lograr que un libro pueda llegar desde el autor hasta el mayor número de lectores, máxime en un momento en que el sector editorial está viviendo sus peores momentos, con caídas de ventas que rondan el 50 %. El poner un libro en la nube no supone un gran esfuerzo. Lo difícil es escribir un libro y lo costoso editarlo pero si no hay lectores dispuestos a pagar por esos libros directa o indirectamente no existirían ni escritores ni editores. Por ello una vez que tenemos el libro editado, cualquier canal de distribución, que además no sea costoso, es una línea para tener en cuenta. Actualmente no va a representar mucho frente a las ventas en papel, pero con un mercado digital evolucionando exponencialmente no hay que descartar ninguna oportunidad.

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